A lo largo, especiálmente, de los últimos 50 años se ha desarrollado en las economías industrializadas la llamada sociedad de consumo. Producto de la producción en masa, la publicidad y la creación de necesidades innecesarias los gurús del sistema predican: "nunca nuestras sociedades habían alcanzado un nivel de bienestar más elevado a lo largo de la historia". ¿Bienestar?, ¿qué tipo de bienestar?material supongo, somo ricos pero a la vez infelices, insatisfechos, esclavos de nuestro propio sistema. Esta falsa insatisfacción "aliñada" con nuestro innato afán de superación son el combustible necesario para que el sistema capitalista depredador que conocemos siga funcionando.Hemos llegado a unas costas de bienestar material tan elevadas que asignamos un valor inmaterial a lo material casi nulo.
Insatisfechos y frustrados, dos palabras que definirían la otra cara de la moneda, nuestro bienestar inmaterial. Algo es evidente, algo falla, éste es el siglo de la tristeza, de la soledad fruto de un sistema que nos hace ser meras piezas dentro del engranaje del sistema, desvalorizados y desprotegidos a merced de los intereses del momento.Desde mi punto de vista pues, bienestar es un equilibrio entre lo material y lo inmaterial, consumo "sí" pero también relaciones sociales, abrazos, conversaciones, disfrutar de los pequeños momentos de la vida con tu gente.
La solución pasa pues por un sistema económico con rostro humano, que no nos haga esclavo de él y nos desvalorice, que se moleste de proveernos tanto bienestar material, pero también inmaterial. ¿Díficil equilibrio?, quizás,pero al alcanze de nuestras manos. ¡¡ La economía alternativa es la solución !!.
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